Mamá tomándole temperatura a su bebé enfermo dormido

Fiebre en bebés

Todo lo que debes saber sobre la fiebre en bebés

  • 6 min

Tenemos una noticia mala y otra buena para ti. ¿Empezamos por la mala? Lo sentimos, pero lo más probable es que tu pequeño aventurero tenga fiebre alguna vez durante su primer año de vida (y durante cada uno de los años de su vida). ¿La buena? Que la fiebre en bebés, aunque es comprensible que genere preocupación en los papás, sobre todo en los padres primerizos, es algo totalmente normal y, en la mayoría de los casos, algo pasajero que desaparece casi a la misma velocidad que a la que ha llegado. En este artículo, no obstante, te explicamos, entre otras cosas, qué es la fiebre, cómo controlar la temperatura del bebé, cómo afrontarla y cuándo consultar a tu médico.

Qué es y cuándo se considera fiebre en bebés

Como explican desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), “la fiebre es un mecanismo de defensa contra las infecciones”. Es decir, que la fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma de que nuestro sistema inmunológico está luchando contra alguna infección o inflamación para evitar que ésta se expanda o, al menos, para contener y retrasar ese avance todo lo posible. Por tanto, podemos definir a la fiebre como un signo de alerta y no de alarma, que nos indica que, casi con toda probabilidad, nuestro hijo está incubando una enfermedad que, normalmente, pasa sin mayores consecuencias. No obstante, cabe recordar que las infecciones víricas no son el único motivo que puede desencadenar la aparición de fiebre: las vacunas, la salida de los primeros dientes o el exceso de calor, por ejemplo, también provocan fiebre en algunos pequeños.

Pero, ¿cuándo podemos hablar de fiebre en bebés? Partiendo de la base de que la temperatura corporal normal varía entre personas y a lo largo del día (mayor por la tarde) y que la temperatura del cuerpo es mayor en los niños entre los 0 y los 3 años, los médicos coinciden en señalar que la temperatura corporal normal de un bebé oscila entre los 36º y los 37º (hasta 37,5º en el caso de que la temperatura se tome por vía rectal). A partir de ahí, podemos considerar que entre los 38º y los 39º es fiebre moderada, entre los 39º y 40º fiebre alta y por encima de los 40º fiebre muy alta. Por debajo de esas cifras, entre los 37º y los 38º, según la AEP, no hablaríamos de fiebre, sino de febrícula.

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¿Cómo tomar la temperatura?

Es aconsejable medir la temperatura del bebé cuando nos dé la sensación de que su cuerpo está especialmente caliente. También, según la Asociación Española de Pediatría, cuando, sumados o no a la sensación de calentura, aparecen otros signos como el enrojecimiento de las mejillas, los ojos brillosos, la sensación de frío y escalofríos en el bebé, las taquicardias y el aumento de la frecuencia respiratoria, la irritabilidad, una inactividad inusual y, en el caso de los niños, un exagerado descenso de los testículos dentro del escroto.

Para tomar la temperatura del bebé, los pediatras recomiendan para mayores de dos años el termómetro electrónico en la axila. Para menores de esa edad, también se puede utilizar el termómetro electrónico por vía rectal, que proporciona un resultado más preciso. En todo caso, no se recomiendan por su poca eficacia las tiras de medición cutánea en frente y los termómetros óticos.

En el caso de optar por el termómetro por vía rectal, es recomendable, de forma previa, lavarse bien las manos, limpiar el termómetro con agua y jabón y enjuagarlo. A la hora de introducirlo, la recomendación es insertarlo entre 2 y 2,5 centímetros de profundidad en el ano, cubriendo si se precisa el extremo del termómetro con un poco de vaselina para facilitar la inserción. Importantísimo lavar el dispositivo tras la medición. Y, también, entretener a tu pequeño aventurero con un cuento o una canción para que esté relajado y sea más fácil el proceso.

Cómo actuar en caso de fiebre en bebés

Como decimos, la fiebre es un signo totalmente normal en bebés, así que lo más importante es intentar no preocuparse más de lo estrictamente necesario. A partir de ahí, los consejos son muy básicos. El primordial es mantener hidratado al pequeño aventurero, así que asegúrate de que tu niño bebe suficiente agua o, en el caso de ser menor de seis meses, que tome pecho o leche de fórmula con frecuencia. Es cierto que, cuando tienen fiebre, los peques suelen mostrar un menor apetito, pero en este caso el truco es ofrecer menos más veces. Es decir, comidas ligeras y raciones pequeñas.

Además de la hidratación, desde la Asociación Española de Pediatría se recomienda no abrigar en exceso ni desnudar demasiado al bebé, no hacer friegas de alcohol o poner paños de agua fría en la frente y vigilar posibles signos de empeoramiento clínico.

En el caso de que la temperatura se sitúe por encima de los 38º y tu pequeño aventurero manifieste malestar general, se le pueden dar antitérmicos cada 6/8 horas según la dosis recomendada en el prospecto del medicamento.

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Fiebre en bebés: cuándo preocuparse y acudir al pediatra

Los padres, sobre todo cuando somos primerizos, tendemos a pedir cita con nuestro pediatra al primer síntoma que llame nuestra atención. ¡Cómo no íbamos a hacerlo con la fiebre de nuestros bebés! En todo caso, no es una decisión equivocada. De hecho, los pediatras recomiendan proceder así cuando los bebés son menores de tres meses, ya que antes de esa edad siempre es recomendable que el pequeño sea valorado por un profesional médico.

A partir de esa edad, la recomendación es visitar al pediatra si la fiebre se mantiene durante más de 48-72 horas o si, además de la fiebre, el peque está muy irritable y adormilado o muestra dificultad para respirar. En el caso de la temperatura, se recomienda pedir hora en el médico si ésta es superior a 39º en bebés de 3 a 6 meses o si supera los 40º a partir del medio año de vida.

Otros motivos de preocupación y que requerirán visita urgente al pediatra serán la aparición de manchas en la piel de color rojo oscuro o moradas que no desaparezcan al estirar la piel de alrededor, la rigidez de cuello, la aparición de convulsiones, pérdida de conocimiento o excesiva somnolencia, los vómitos y/o diarrea persistentes, los síntomas de deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.) o si el pequeño no orina o lo hace muy poco.

Esperamos que te sea de utilidad este artículo. Y recuerda: la fiebre en bebés es completamente natural y, por regla general, inofensiva, así que pronto este episodio que ahora te mantiene en vilo sólo será un recuerdo lejano. 😉

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